domingo, 29 de noviembre de 2015

Su último día

El final esperado para el escritor Rodolfo Walsh

El periodista argentino fue asesinado por la dictadura militar de 1976 el día después de escribir la Carta Abierta a la Junta Militar.
El 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh es asesinado por el grupo de tareas (GT) 3.3.2 de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), luego de haber dado a conocer la famosa Carta Abierta a la Junta Militar. Fue uno de los mejores periodistas argentinos, escritor, cuentista, militante de Montoneros, creador de la agencia Prensa Latina. Hace 38 años que le quitaron su vida, cada año se lo recuerda y se lamenta su trágico final.
Walsh comenzó a militar en Los Montoneros en 1973, cumplía el rol de jefe de inteligencia. El compromiso que asumió fue muy profundo, de tal modo que abandonó la escritura y la lectura en general para dedicar su día a día en la militancia y a las lecturas necesarias para ella. “Siempre participó de las estructuras de prensa e inteligencia y su aporte fue decisivo en el desarrollo político-organizativo de ambas estructuras” declaró el jefe político y militar del periodista en Montoneros, Mario Eduardo Firmenich.
En 1976 ocurre lo peor para Argentina, el golpe de estado más atroz que sufrió hasta ese momento. Es a partir de ahí que el periodista empieza a tener opiniones encontradas con la agrupación política a la que pertenecía. Entonces decide comprar una casa en la ciudad de San Vicente, en la cual se refugia bajo la falsa identidad de un profesor de inglés retirado. Hacia el final de ese mismo año, comenzó a planear su golpe a la dictadura. Armó un esquema de la carta que fue dedicada al primer aniversario del aterrador gobierno, el cual hacia seis meses le habían quitado la vida a su hija mayor Vicky.
Muchos párrafos de la carta son tomados de los partes de ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) que son mencionados como la fuente principal. Utilizó un formato de texto “numerológico”, expresa la violencia, los secuestros, las desapariciones y los asesinatos cometidos por la dictadura que los deja en evidencia a toda la sociedad.
“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos, y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años…” así es como comienza una extensa carta con cinco apartados en la cual el periodista se descarga y sigue desenmascarando todos los hechos horribles cometidos por esta dictadura.
Al otro día, el 25 de marzo de 1977, Walsh fue a repartir copias de la Carta a diferentes medios y editoriales. Esa mañana utilizó un disfraz de jubilado para pasar desapercibido. Con su sombrero de paja que completaba el atuendo, salió de su casa junto con su mujer Lilia Ferreyra hacia Constitución. Ella se quedó en un negocio, mientras que él siguió hacia la estación. En su camino se cruzó con el dueño de la inmobiliaria que le entregó los papeles de la casa en la que se refugiaba.
Hacía unos minutos que él había dejado las primeras copias de la Carta Abierta en un buzón y se dirigía a una reunión con una compañera de Montoneros, su esposo había fallecido en el mismo tiroteo que muere su hija Vicky. Ella se comunicó con Walsh a través de una carta para manifestarle que la organización no se hacía cargo de ella. Estaba encerrada en una casa, no le daban ninguna contención. Lo único que obtenía era un lugar para poder dormir pero a cambio tenía que estar encerrada ahí. Entonces él organizo una cita con ella.
Lo emboscaron cuando se dirigía a esa reunión, transitaba por San Juan de Entre Ríos hacia el Oeste. Él se dio cuenta que lo estaban persiguiendo, entonces comenzó a correr y frenó para sacar una pistola calibre 22 que había escondido en su bota antes de salir de su hogar, cuando el mayor del Ejercito Juan Carlos Coronel abrió fuego. Walsh debía ser capturado vivo pero eso no era lo que él planeaba. Se enfrentó con los militares y se tiroteó con su pistola, aguantó hasta donde pudo. Su objetivo era no llegar con vida a la sala de interrogatorios, por eso entregó su vida en la calle. En el intento fallido de captura, Alfredo Astiz, quien se infiltró en las Madres de Plaza de Mayo, tenía que “taclear” a Walsh, ya que además de ser asesino era jugador de rugby. Las otras personas que se encontraban para secuestrar al escritor fueron Jorge “Tigre” Acosta, Jorge Rádice, Antonio Pernías, Enrique Yon, Juan Carlos Rolón, Pablo García Velazco. De la Marina: el prefecto Héctor Antonio Febres, Carlos Orlando Generoso, del Servicio Penitenciario Federal, Ernesto Frimon Weber, Roberto González, Juan Carlos Linares, Pedro Salvia y Juan Carlos Fotea de parte de la policía.
Hasta el día de hoy no se sabe con exactitud dónde está su cuerpo. Existen varias versiones en las que afirman que se lo vio por última vez en la ESMA, cerca de donde hoy está el Museo Malvinas, con su pecho cortado por la mitad a causa de innumerables balas recibidas.
En el maletín del escritor encontraron los papeles de la casa que horas antes le habían entregado. De allí sacaron la dirección de su casa clandestina para asaltarla. “ Con la incorporación de Lilia Ferreira íbamos a bordo del destartalado Ami 8 verde Patricia y yo, junto a nuestros hijos, María de cuatro años, y Mariano, de apenas quince días. Rodolfo nos esperaría con un asado para conocer a su primer nieto varón. Comencé a detener mi Ami frente a un portón blanco, despintado Lilia dijo ‘esperen, pasa algo raro’ y bajó antes de que terminara de frenar. Un segundo después bajé tras ella, que con paso rápido se asomaba sobre el portón, giraba sobre sus talones, apuraba el paso y, desencajada, casi gritaba ‘Vamos, vamos’. Entendimos todos que había sucedido” relató Jorge Pinedo, el marido de la segunda hija de Rodolfo, Patricia Walsh, en el libro “El violento oficio de escribir”.
A Walsh lo entregó un compañero de Montoneros, se trataba de José María Salgado, quien fue secuestrado en la vía pública en el partido de Lanús, trece días antes de este trágico día, el 12 de marzo de 1977. Lo retuvieron varios días en la ESMA, todo indica que le sacaron información muy importante para poder llevar a cabo la captura del escritor.
Gabriel García Márquez fue el encargado de difundir la Carta al poco tiempo de la muerte de Walsh. “Quedará para siempre como una obra maestra de periodismo universal” describió el compañero de Rodolfo en Prensa Latina. Lila Pastoriza, quien trabajó con Walsh en ANCLA, dice que la Carta es un documento con mucha importancia para explicar todo lo que pasó en el país. Para saber porque fue el golpe de estado, siempre recurro al escrito. Es por eso que actualmente es leída en las escuelas y universidades para que todos tomen conciencia de lo atroz que fueron esos años para la República Argentina.
El 24 de marzo de 2012, en la ex  ESMA, se realizó un acto para recordar a Rodolfo Walsh e inaugurar la obra de León Ferrari, donde se reproduce la Carta Abierta en diez paneles de vidrio en el denominado “bosque de eucaliptos” que se ubica enfrente del Casino de Oficiales.

Ya son 38 años los que pasaron desde este trágico suceso. Todavía toda su familia, amigos y compañeros están a la espera de justicia. Walsh dejó una marca muy importante en todo el país y Latinoamérica. En el periodismo es un gran referente, todavía nadie logro superarlo. Él va a vivir por siempre en sus libros, en los escritos que se recuperaron y en la memoria de todas las personas que lograron conocerlo.

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