Su último día
El
final esperado para el escritor Rodolfo Walsh
El periodista argentino fue asesinado por la dictadura militar de 1976 el día después de escribir la Carta Abierta a la Junta Militar.
Walsh comenzó a militar en Los
Montoneros en 1973, cumplía el rol de jefe de inteligencia. El compromiso que
asumió fue muy profundo, de tal modo que abandonó la escritura y la lectura en
general para dedicar su día a día en la militancia y a las lecturas necesarias
para ella. “Siempre participó de las estructuras de prensa e inteligencia y su
aporte fue decisivo en el desarrollo político-organizativo de ambas
estructuras” declaró el jefe político y militar del periodista en Montoneros,
Mario Eduardo Firmenich.
En 1976 ocurre lo peor para Argentina,
el golpe de estado más atroz que sufrió hasta ese momento. Es a partir de ahí
que el periodista empieza a tener opiniones encontradas con la agrupación
política a la que pertenecía. Entonces decide comprar una casa en la ciudad de
San Vicente, en la cual se refugia bajo la falsa identidad de un profesor de
inglés retirado. Hacia el final de ese mismo año, comenzó a planear su golpe a
la dictadura. Armó un esquema de la carta que fue dedicada al primer
aniversario del aterrador gobierno, el cual hacia seis meses le habían quitado
la vida a su hija mayor Vicky.
Muchos párrafos de la carta son tomados
de los partes de ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) que son mencionados como
la fuente principal. Utilizó un formato de texto “numerológico”, expresa la
violencia, los secuestros, las desapariciones y los asesinatos cometidos por la
dictadura que los deja en evidencia a toda la sociedad.
“La censura de prensa, la persecución a
intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos
queridos, y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los
hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber
opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años…” así
es como comienza una extensa carta con cinco apartados en la cual el periodista
se descarga y sigue desenmascarando todos los hechos horribles cometidos por
esta dictadura.
Al otro día, el 25 de marzo de 1977, Walsh
fue a repartir copias de la Carta a diferentes medios y editoriales. Esa mañana
utilizó un disfraz de jubilado para pasar desapercibido. Con su sombrero de
paja que completaba el atuendo, salió de su casa junto con su mujer Lilia
Ferreyra hacia Constitución. Ella se quedó en un negocio, mientras que él
siguió hacia la estación. En su camino se cruzó con el dueño de la inmobiliaria
que le entregó los papeles de la casa en la que se refugiaba.
Hacía unos minutos que él había dejado
las primeras copias de la Carta Abierta en un buzón y se dirigía a una reunión
con una compañera de Montoneros, su esposo había fallecido en el mismo tiroteo
que muere su hija Vicky. Ella se comunicó con Walsh a través de una carta para
manifestarle que la organización no se hacía cargo de ella. Estaba encerrada en
una casa, no le daban ninguna contención. Lo único que obtenía era un lugar
para poder dormir pero a cambio tenía que estar encerrada ahí. Entonces él
organizo una cita con ella.
Lo emboscaron cuando se dirigía a esa reunión,
transitaba por San Juan de Entre Ríos hacia el Oeste. Él se dio cuenta que lo
estaban persiguiendo, entonces comenzó a correr y frenó para sacar una pistola
calibre 22 que había escondido en su bota antes de salir de su hogar, cuando el
mayor del Ejercito Juan Carlos Coronel abrió fuego. Walsh debía ser capturado
vivo pero eso no era lo que él planeaba. Se enfrentó con los militares y se tiroteó
con su pistola, aguantó hasta donde pudo. Su objetivo era no llegar con vida a
la sala de interrogatorios, por eso entregó su vida en la calle. En el intento
fallido de captura, Alfredo Astiz, quien se infiltró en las Madres de Plaza de
Mayo, tenía que “taclear” a Walsh, ya que además de ser asesino era jugador de
rugby. Las otras personas que se encontraban para secuestrar al escritor fueron
Jorge “Tigre” Acosta, Jorge Rádice, Antonio Pernías, Enrique Yon, Juan Carlos
Rolón, Pablo García Velazco. De la Marina: el prefecto Héctor Antonio Febres,
Carlos Orlando Generoso, del Servicio Penitenciario Federal, Ernesto Frimon
Weber, Roberto González, Juan Carlos Linares, Pedro Salvia y Juan Carlos Fotea
de parte de la policía.
Hasta el día de hoy no se sabe con
exactitud dónde está su cuerpo. Existen varias versiones en las que afirman que
se lo vio por última vez en la ESMA, cerca de donde hoy está el Museo Malvinas,
con su pecho cortado por la mitad a causa de innumerables balas recibidas.
En el maletín del escritor encontraron
los papeles de la casa que horas antes le habían entregado. De allí sacaron la
dirección de su casa clandestina para asaltarla. “ Con la incorporación de
Lilia Ferreira íbamos a bordo del destartalado Ami 8 verde Patricia y yo, junto
a nuestros hijos, María de cuatro años, y Mariano, de apenas quince días.
Rodolfo nos esperaría con un asado para conocer a su primer nieto varón.
Comencé a detener mi Ami frente a un portón blanco, despintado Lilia dijo
‘esperen, pasa algo raro’ y bajó antes de que terminara de frenar. Un segundo
después bajé tras ella, que con paso rápido se asomaba sobre el portón, giraba
sobre sus talones, apuraba el paso y, desencajada, casi gritaba ‘Vamos, vamos’.
Entendimos todos que había sucedido” relató Jorge Pinedo, el marido de la
segunda hija de Rodolfo, Patricia Walsh, en el libro “El violento oficio de
escribir”.
A Walsh lo entregó un compañero de
Montoneros, se trataba de José María Salgado, quien fue secuestrado en la vía
pública en el partido de Lanús, trece días antes de este trágico día, el 12 de
marzo de 1977. Lo retuvieron varios días en la ESMA, todo indica que le sacaron
información muy importante para poder llevar a cabo la captura del escritor.
Gabriel García Márquez fue el encargado
de difundir la Carta al poco tiempo de la muerte de Walsh. “Quedará para
siempre como una obra maestra de periodismo universal” describió el compañero
de Rodolfo en Prensa Latina. Lila Pastoriza, quien trabajó con Walsh en ANCLA,
dice que la Carta es un documento con mucha importancia para explicar todo lo
que pasó en el país. Para saber porque fue el golpe de estado, siempre recurro
al escrito. Es por eso que actualmente es leída en las escuelas y universidades
para que todos tomen conciencia de lo atroz que fueron esos años para la
República Argentina.
El 24 de marzo de 2012, en la ex ESMA, se realizó un acto para recordar a
Rodolfo Walsh e inaugurar la obra de León Ferrari, donde se reproduce la Carta
Abierta en diez paneles de vidrio en el denominado “bosque de eucaliptos” que
se ubica enfrente del Casino de Oficiales.
Ya son 38 años los que pasaron desde
este trágico suceso. Todavía toda su familia, amigos y compañeros están a la
espera de justicia. Walsh dejó una marca muy importante en todo el país y
Latinoamérica. En el periodismo es un gran referente, todavía nadie logro
superarlo. Él va a vivir por siempre en sus libros, en los escritos que se
recuperaron y en la memoria de todas las personas que lograron conocerlo.

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